Carlos R.
Liberación
Estuve atado al alcohol más de una década y ya me había resignado a que esa fuera mi vida. Un hermano me invitó a una noche de oración y por primera vez sentí que alguien creía que yo podía cambiar. Con acompañamiento, oración y disciplina, esa atadura fue perdiendo fuerza hasta soltarme. Llevo tiempo libre y cada día lo recibo como un regalo. (Testimonio de ejemplo)