Testimonios

Testimonios que inspiran

Historias de restauración, libertad y esperanza contadas por quienes las vivieron. Cada una empezó con una oración.

“Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos.” — Apocalipsis 12:11

Destacado
Durante años viví con una angustia que no me dejaba dormir ni disfrutar de nada. Llegué a estas reuniones sin esperar demasiado, solo buscando un poco de calma. Fui aprendiendo a entregar cada preocupación en oración y, poco a poco, el miedo dejó de gobernar mis días. Hoy me levanto con paz y vuelvo a reírme con mi familia. (Testimonio de ejemplo)

María G.

Sanidad

Más historias

Vidas que volvieron a empezar. Cada testimonio se publica con el permiso de quien lo compartió.

Carlos R.

Liberación

Estuve atado al alcohol más de una década y ya me había resignado a que esa fuera mi vida. Un hermano me invitó a una noche de oración y por primera vez sentí que alguien creía que yo podía cambiar. Con acompañamiento, oración y disciplina, esa atadura fue perdiendo fuerza hasta soltarme. Llevo tiempo libre y cada día lo recibo como un regalo. (Testimonio de ejemplo)

Laura Medina

Sanidad

Un día para otro perdi totalmente el conocimiento, sin tener ningun tipo de accidente al extremo de no saber mi nombre, desconocia a mi familia, me llevaron al psiquiatra y refirió que podía tener una amnesia disociación y dijo a mi familia que tuvieran paciencia que iniciarían conmigo desde cero para q yo aprendiera a hablar a reconocerlos y a interactuar, no me valía por si sola, ya que necesitaba que me bañaran entre otros, mi madre Oraba a Dios y para Gloria de su nombre en cuestión de días volvi a la normalidad, los médicos no se explican como sucedió todo tan rápido, Jesus me sano y agradezco a mi Padre por la oportunidad que me ha brindado, hoy le sirvo y Glorifico su Santo Nombre, Gloria a Dios 🙏💫

Ana L.

Familia

Mi esposo y yo llevábamos meses sin hablarnos de verdad, viviendo bajo el mismo techo como dos extraños. Empezamos a orar juntos por las noches, aunque al principio nos costaba hasta mirarnos. El perdón fue llegando de a poco, sin discursos ni promesas grandes. Hoy nuestra casa volvió a ser un lugar donde se puede respirar. (Testimonio de ejemplo)

Pedro M.

Provisión

Me quedé sin trabajo y con deudas que no sabía cómo enfrentar. En lugar de encerrarme, decidí seguir sirviendo y confiando mientras buscaba. Se abrieron puertas que yo no había tocado y aprendí a administrar lo poco con orden y gratitud. No fue de un día para otro, pero nunca nos faltó lo necesario. (Testimonio de ejemplo)

Rosa V.

Salvación

Crecí creyendo que Dios era alguien lejano que solo llevaba la cuenta de mis errores. Una amiga me invitó a escuchar una enseñanza y algo en esas palabras me desarmó. Entendí que el perdón no era un premio que había que ganarse. Desde entonces camino con una esperanza que antes no conocía. (Testimonio de ejemplo)

Luis A.

Sanidad

Después de una pérdida muy dura quedé sin ganas de nada y me alejé de todos. Volví a las reuniones casi por inercia, sin saber muy bien qué buscaba. Encontré gente que me escuchó sin apurarme y oró conmigo durante meses. La tristeza no se fue de golpe, pero recuperé el deseo de vivir y de servir a otros. (Testimonio de ejemplo)

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Lo que Dios hizo en ti puede ser la esperanza que otro necesita hoy. Cuéntanoslo con tus propias palabras.

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Todos los testimonios pasan por una revisión del equipo pastoral antes de publicarse. Puede tardar unos días; te avisaremos si necesitamos ampliar algún detalle.

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